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¿Tu navaja o mi arma?

Fuente: Félix C Romero

– Corte comercial –

Múltiples intervenciones de rutina dan como resultado peleas donde se practican cuchillos u objetos contundentes ofensivos y …

¿Qué pasa en esta situación?

Esta circunstancia es cada vez más frecuente pero casi por lo inesperado y la diversa naturaleza de la agresión, en ocasiones puede sorprendernos y esto aumenta nuestro tiempo de respuesta y por tanto la eficacia.

El perfil del agresor suele ser el de un delincuente sorprendido en la comisión de un delito, de personas bajo la influencia de sustancias tóxicas o trastornos mentales en estado de ruptura psicótica u otro trastorno psiquiátrico.

Si las instrucciones para bajar el arma no responden, el siguiente paso es el uso de la fuerza mediante amenaza o acción. Si este es el caso y el asalto se produce con cuchillo, es casi seguro que estaremos a menos de 6,4 metros del asaltante y según el bien establecido Teoría de la ley de Tueller, no perdamos de vista que nuestra pistola estaba en su vaina y sin comida ya no valdrá nada de lo que quieras, a menos que se haya elaborado una estrategia previa. A menudo, las consecuencias son disparos no programados o fuera de control, desarme policial o lesiones a los agentes.

Los estirables o los guardabarros de goma no son muy efectivos salvo con un entrenamiento profundo y en ocasiones un poco de suerte. No olvidemos que un cuchillo es la extensión del propio brazo (con la agilidad que este transfiere al arma) y una defensa o palo normalmente se “rearma” con un giro articulado del codo / hombro. Además, la presencia de drogas en el agresor inhibe el dolor de los impactos.

En cualquier caso, nunca olvide que el grado de amenaza no está determinado por el arma ofensiva, sino más bien por su veracidad, por la intención de herir o matar al atacante y por el arma utilizada para la habilidad menos letal que parece tener. .

No olvido la historia – la escuché en persona – de Policía Local de Puerto Serrano, JC en el que con un trozo de vidrio, un delincuente habitual y en su propia comisaría le atravesó el cuello en el paladar y le hizo perder un ojo. Afortunadamente sobrevivió, hoy su vida se ve truncada por lesiones, causas infinitas y un ingreso reducido a poco más de la mitad.

La preparación física y técnica es fundamental, pero debe ir acompañada de un actitud de autoprotección, sé realista con el accidente sobre todo (a veces pasan cosas “malas”) y sobre todo tienes que ver los posibles escenarios arriba … ¿qué haría en ese caso?

Autor: Félix C Romero / Socio Fundador de AstEspaña.com (Antiterrorismo)

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