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Sexting, un nuevo concepto de delincuencia


Reforma penal

Con la reforma de la LO 2/2015 con la que se modifica el CP, esta nueva figura se introduce como delito, encuadrándola en el artículo 197.7 de dicha persona jurídica.

“Quien, sin autorización del interesado, difunda, revele o ceda a terceros imágenes o grabaciones audiovisuales de la que haya obtenido con su consentimiento será sancionado con pena privativa de libertad de tres meses a un año o con multa de seis a seis. doce meses en una dirección o en cualquier otro lugar fuera del alcance de un tercero, cuando la divulgación afecte gravemente la confidencialidad personal de esa persona.

La pena se impone en su mitad superior cuando los hechos fueron cometidos por el cónyuge o por una persona que está o ha estado unida a él por una relación afectiva similar, incluso sin convivencia, el ofendido era menor de edad o portador de discapacidad en necesitan protección especial, o los actos se han cometido con fines de lucro “.

Como puede observarse, el primer requisito de esta nueva tipología penal es la falta de autorización por parte del afectado, en este caso la víctima o el contribuyente del delito. El propio tipo establece que las imágenes o grabaciones audiovisuales han sido obtenidas con el consentimiento, es decir, con el consentimiento de la propia víctima, quien no da derecho al sujeto activo a la libre difusión de dicho material.

La difusión, divulgación o cesión de estas imágenes o grabaciones audiovisuales a terceros se puede realizar de diferentes formas, y más hoy con la influencia de las redes sociales, a través de Internet, por correo, SMS y aplicaciones de mensajería instantánea como WhatsApp, Line. y similares y el mismo MMS, la forma habitual de enviar imágenes hasta que aparecen las aplicaciones descritas anteriormente.

El delito también establece que la divulgación de tales imágenes o grabaciones audiovisuales atenta gravemente contra la intimidad personal del interesado, y también se especifica que el mismo art. sexual.

El tipo penal también engloba una serie de circunstancias en las que la pena a imponer estará en su mitad superior.

Comentario

La palabra sexting, sigla o contracción de los términos “sex” (sexo) y texting (texto, mensaje) es una práctica que consiste en enviar imágenes o videos con un contenido más o menos íntimo, generalmente de carácter erótico o pornográfico.

Es necesario advertir que la práctica consensuada de esta actividad está permitida y no es condenable penalmente.

Lo que se ha tipificado como delito, al que nos referiremos más adelante y en los términos que describiremos, es la divulgación o difusión de estas imágenes sin el consentimiento de la víctima (incluso si la imagen o video se realizó originalmente con su consentimiento) .

La facilidad y el acceso ágil y rápido de las nuevas tecnologías han promovido y popularizado esta práctica. Sin embargo, la viralización del medio y su rápida propagación a una velocidad vertiginosa provocan en ocasiones la pérdida del control de la imagen, lo que puede tener consecuencias muy negativas.

A ello se suma el uso generalizado de algunas aplicaciones como Snapchat (aplicaciones aparentemente seguras cuando la imagen desaparece unos momentos después) o la cada vez más preocupante expansión de las llamadas “aplicaciones fantasma” entre los jóvenes que han hecho la difusión de esta. contenido rápido y fácil, justificó la expresa y detallada regulación de la materia.

AMPLIAMOS EL CONTENIDO:

Requisitos de tipo

  • La conducta típica debe ser difundir, divulgar o transferir imágenes o grabaciones audiovisuales a terceros.
  • Tal divulgación o divulgación debe haber ocurrido sin el consentimiento de la víctima.
  • Y esto incluso si dichas imágenes fueron obtenidas con el consentimiento de la víctima en su domicilio o en cualquier otro lugar fuera del alcance de terceros.
  • La divulgación debe comprometer seriamente la privacidad de la víctima.
  • La difusión, comunicación o cesión de los mismos a terceros puede ser muy variada (redes sociales, Internet, WhatsApp, SMS, mail, mensajería instantánea, Line o similar ….)

El legislador distingue claramente entre la difusión o divulgación de la imagen o grabación (que debe realizarse sin la autorización o consentimiento de la víctima) y la obtención o captura de dichas imágenes o videos (independientemente de que la víctima haya expresado o no su consentimiento).

Tal divulgación debe comprometer seriamente la privacidad de la víctima.

El legislador está sancionando dos tipos de comportamiento:

  1. La del destinatario inmediato o destinatario de la imagen o grabación, o que protagonizó o fue parte de la captura o grabación del video o imagen y difunde la imagen sin el consentimiento de la víctima.
  2. El de los terceros destinatarios a los que se ha reenviado o “rebotado” la imagen o grabación, y estos a su vez la difunden a otros, sin el consentimiento de la víctima.

Un subtipo agravado es el caso en el que “los hechos fueron cometidos por el cónyuge o por una persona que está o estuvo vinculada a él por una relación afectiva similar, incluso sin convivencia, la víctima era un menor de edad o una persona con discapacidad con necesidad de protección especial, o los actos se cometieron con ánimo de lucro “. Es importante subrayar en este punto que el legislador, en el caso de la tipología de “sexting”, ha regulado este subtipo agravado ya sea que el sujeto activo sea un hombre o una mujer, por lo que aquí no se distingue entre violencia de género y violencia intrafamiliar. ., no pudiendo hablar aquí de un caso de protección penal reforzada por la violencia de género.

Base jurídica de esta nueva figura

Como ha destacado el propio legislador, con el fin de resolver y resolver los problemas de carácter atípico de algunas conductas, se introducen por primera vez nuevos tipos de delitos, como el que aquí nos interesa, para dar respuesta a aquellas hipótesis que se han ido impune en el que imágenes o registros de otras personas, obtenidos con el consentimiento de la víctima, fueron posteriormente divulgados sin su consentimiento y en contra de su voluntad (cuando la imagen o grabación fue producida en un entorno personal) y siempre que su difusión lesione gravemente su privacidad .

Antes de esta reforma, la divulgación de estas imágenes o videos podía quedar impune ya que la víctima había divulgado voluntariamente tales imágenes. La posterior revelación fue particularmente humillante y dada la viralización y difusión del medio, muy difícil de controlar, elevando el daño a la víctima a niveles insospechados.

La viralidad, la globalización y la omnipresencia de las TIC hacen que la pérdida de control de una imagen (sobre todo si está comprometida) genera ciertos peligros: uso indebido de la imagen para fines muy distintos a los iniciales, pérdida de la autoestima, lesión de la reputación de la víctima, daño a su imagen, problemas y disturbios emocionales, afectivos y psicológicos, exclusión social, vergüenza, remordimiento …

Pero también existen otros riesgos: pérdida de credibilidad, vulneración de la dignidad, estigmatización, limitación del desarrollo de la personalidad libre …

Estrechamente relacionada con los riesgos y peligros del sexting está la llamada sextorsión cuando dichas imágenes o grabaciones se utilizan para amenazar, chantajear o extorsionar a la víctima difundiéndolas. La extorsión a menudo puede ser financiera, pero la mayoría de las veces es emocional. El agresor suele utilizar el chantaje sentimental como un medio para mantener a la víctima bajo su control.

Conclusiones

El legislador ha llegado a dar respuesta a una necesidad real y urgente que en la práctica y dada la omnipresencia de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) y su difusión en la sociedad, ha sido preocupante. Al adaptarse a la realidad psicosocial del momento y a las nuevas necesidades, el legislador ha sabido adaptarse a ellas e introducir un nuevo tipo de delito que daría cobertura legal a estos hechos, que en la práctica quedaron impunes por la existencia de un vacío legal en la materia.

Dada la regulación más reciente de esta figura, y ante la ausencia de una jurisprudencia ad hoc sobre el tema que delinee los elementos del tipo y especifique los términos de los requisitos del tipo penal, ya existen dudas sobre los parámetros que habrá ser tomado en consideración para determinar los casos en los que tal divulgación afectará “severamente” la privacidad personal de la víctima.

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