La amenza Invisible YIHAD

Un ciudadano de cualquier nación occidental tiene derecho a salir y entrar libremente de su país sin especiales controles ni limitaciones de cualquier especie o condición.

Sin embargo, desde la aparición del yihadismo o práctica de la Guerra Santa (yihad), por parte de los islamistas radicales, se está produciendo una recluta silenciosa pero constante de ciudadanos occidentales, especialmente jóvenes, que son adoctrinados, embaucados y finalmente fanatizados por grupos como el Estado Islámico o Al Qaeda, que con la justificación de la injusticia que han sufrido y sufren los musulmanes en occidente por culpa de la opresión de Estados Unidos y sus aliados, están capitalizando la frustración y el desencanto de una parte de la juventud de esas sociedades, en las que parece que no tengan forma de expresar su discrepancia con el orden establecido.

Y para reclutar a estos nuevos adeptos a su causa, se utilizan todos los medios, pero especialmente las redes sociales

en las cuales es fácil acceder a jóvenes con deseos de aventura y acción, a la vez que necesitados de sentirse parte de “algo importante” que está pasando en el Mundo “grande”. Algo que les da sentido de pertenencia a una “fuerza”  temida y que preocupa a los Estados, lo que les produce una sensación de poder, frente a su existencia anónima y anodina.

Por otra parte, los grupos yihadistas más activos, como Estado Islámico y Al Qaeda, utilizan también publicaciones impresas para la difusión de sus ideas, siendo las principales por calidad y circulación Dabiq del E.I. e Inspire de Al Qaeda Península Arábiga. Ambas se editan en inglés y en otros idiomas como francés, alemán e italiano, con el fin de llegar a los lectores occidentales que, aún teniendo raíces árabes, son nacionales de los países de nacimiento de tercera o cuarta generación, no dominan el árabe o no lo leen. De ellas Inspire está dirigida en especial a captar y formar a los llamados “lobos solitarios”, los peores terroristas por la dificultad de detectarlos y detenerlos antes de que actúen.

RETO A LAS FUERZAS POLICIALES ANTITERRORISTAS

Con una situación de captación y reclutamiento como la descrita, las Fuerzas Policiales tienen ante si un nuevo reto en su tarea de prevención de actos terroristas, realizados por elementos de estos grupos yihadistas, que son nacionales del propio país, y que tras viajar a las zonas de conflicto, Siria e Irak principalmente, donde son definitivamente adoctrinados y formados, retornan como terroristas durmientes que no levantan sospechas y que serán activados por sus líderes cuando estos crean que es el momento oportuno de dar una “lección” al odiado enemigo occidental.

Además ese golpe dado con nacionales del propio país encierra un doble triunfo para el grupo terrorista: de un lado humilla al enemigo pues utiliza a sus propios ciudadanos, lo que significa que el yihadismo ha vencido a los valores y educación recibidos y es más fuerte que los lazos de nacionalidad del reclutado; y por otra parte el acto terrorista cometido tiene un efecto de amplificación del temor, pues añade la inseguridad de no poder saber quién y cuándo puede producirse un nuevo atentado, ya que nada distingue, ni etnia, ni lengua, ni origen, al atacante, lo que incrementa la incertidumbre y la alarma de la sociedad objetivo de los ataques.

Frente a estas nuevas amenazas, las armas principales con las que cuentan los Cuerpos Policiales son: la información entendida como Inteligencia, la vigilancia en Internet y las Redes para detectar la actividad de grupos yihadistas y la Cooperación y Coordinación internacionales a través de las organizaciones policiales como EUROPOL e INTERPOL  y por último la formación de Grupos de Intervención que tras la localización e identificación de las células de islamismo radical, puedan actuar in situ practicando las detenciones de sus miembros y desmantelando su estructura y organización.

Con todo la lucha contra esta nueva amenaza se presenta difícil, pues los Estados están reaccionando de forma lenta y cautelosa, en tanto que el Yihadismo avanza de forma rápida y firme movidos por un fanatismo que hace de cada miembro un activista dispuesto a morir por el triunfo de su causa.